Alex De Alba, el “ojo clínico” que contribuyó al éxito de la Selección Colombia sub–17
El entrenador barranquillero hizo parte de la escogencia de los jugadores del equipo que ganó el título en el Sudamericano de Paraguay.
Alex De Alba reconoce que Dios no le dio el suficiente talento para jugar al fútbol, pero sí lo dotó de carácter, pasión y disciplina. “Con esos tres atributos jugué fútbol 12 años y, de 13 entrenadores que tuve, con 12 fui titular. Siempre era el primero y capitán”, asegura.
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El reciente título alcanzado por la Selección Colombia en el Sudamericano sub–17 de Paraguay tuvo en él a uno de los héroes silenciosos, ya que participó en la escogencia de los jugadores en un proceso que se adelantó durante dos años.
De Alba tiene un amplio recorrido en el fútbol. Fue un recio defensor central que jugó en el profesionalismo con Sporting y Real Cartagena y tras su retiro inició su carrera como entrenador.
Actualmente se desempeña como asistente técnico de los procesos sub–15 de Selecciones Colombia y en el Barranquilla Fútbol Club es el líder de área de captación de jugadores para sus divisiones menores. Ambos cargos los desempeña desde 2015.
Por sus manos han pasado innumerables jugadores como Teófilo Gutiérrez, Carlos Bacca, Roberto Peñaloza, Macnelly Torres, Martín Arzuaga, Vladimir Hernández y uno que considera que será el mejor futbolista colombiano de todos los tiempos: Luis Díaz.
En Junior fue asistente técnico de Norberto Peluffo, Dulio Miranda, Santiago Escobar y Julio Comesaña. Este último le dio la oportunidad de dirigir varios partidos de la Copa Colombia.
Dirigió al único equipo del Barranquilla FC que le ha ganado al Junior. Fue un 3–2 en el estadio Metropolitano.
Después de idas y vueltas en Junior, de haber dirigido en Venezuela, en 2014 recibió la invitación de Arturo Char para que asumiera la dirección de las divisiones menores del equipo rojiblanco, cargo que ocupó hasta 2015, año en que empezó a trabajar con las selecciones Atlántico.
En ese entonces tomó una de las decisiones más trascendentales de su vida: no trabajar más con el fútbol profesional. Entendió que lo suyo era la formación de jugadores tratando, como él dice, de que los “invisibles se vuelvan visibles”.
Fue tan firme su postura que en 2017 rechazó un ofrecimiento de Arturo Reyes para que fuera su reemplazo como técnico del Barranquilla FC, luego de que el samario fue promovido como asistente de Comesaña en Junior.
“Todo exjugador de fútbol que termina su carrera está pensando en dirigir a Junior. Yo probé esa miel, yo sé lo que es dirigir en primera división, pertenecí a unos cuerpos técnicos que me nutrieron mucho, pero yo puedo aportar en donde considero que soy importante. Me siento conforme, siento pasión por lo que hago y trato al máximo de hacer crecer a una institución que me dio todo”, dice De Alba.

“Hemos vivido todas en Junior. He sido técnico desde la infantil hasta la profesional, pero tenemos que saber dónde somos importantes y dónde podemos más sumar que restar. El tema es más por vocación, todo lo que escuché, viví, leí hablé con personas y las experiencias me llevaron a sentir pasión por lo que estoy haciendo ahora”, agrega.
El proceso con la sub–17
De Alba exhibe con orgullo que el 75% de los jugadores de la Selección Colombia, que el año pasado perdió la final del Sudamericano sub–17 iniciaron el proceso con él, con Jorge ‘Chamo’ Serna y Jairo Garzón y la que ganó el título el pasado domingo ante Argentina, el 72% de los jugadores también estuvo con ellos.
En estos dos procesos hay un jugador al que De Alba le puso el ojo y se ha destacado mucho: el mediocampista cartagenero Miguel Agámez, quien el año pasado debutó con el Junior profesional y ahora hace parte del Barranquilla Futbol Club, en el torneo de ascenso. En la final, contra Argentina, marcó dos goles.
“Llegué a Cartagena y lo vi con la selección de Bolívar. Le dije al entrenador de Talento Cartagenero que quería llevar a ese muchacho a una prueba. Me propuso que mirara a otros dos, pero yo le dije que el de mayor proyección era Agámez. Lo trajimos y Éder Hernández (entrenador de las menores de Junior) me pidió que no lo dejáramos salir de Bomboná. Debutó joven en el fútbol de primera división (15 años) y estuvo en el Mundial de Catar. Es un jugador que fue determinante para Colombia, que no había jugado bien sus tres primeros partidos”.
De Alba afirma que tiene el don de poder escoger a personas por las que nadie da un peso. Eso que llama “especialización” de ver algo distinto a los demás asegura que viene de arriba.
“Tú vas a ver un partido de fútbol y en cinco minutos te das cuenta quién es el bueno, quién es el malo y quién es el que manda la fría, pero no todo el mundo tiene el suficiente talento de proyectar a una persona y decir ‘aquel es bueno, pero este va a ser más que aquel’. Eso es algo que viene de Dios, y yo siento que tengo esa capacidad”.
En medio de su labor de captación de talentos debe sortear todo tipo de obstáculos. Uno de ellos son los empresarios dañándoles el oído a los jugadores.
“Hay mucho empresario que tiene locos a los padres y a los pelaos, y eso hace complejo el trabajo, pero estamos felices en lo que hacemos. Dios me tenía para 55 años, ya tengo 60 y cada vez que veo un jugador que pasó por nuestras divisiones menores conseguir sus objetivos, al que le alguna vez le regalaste para el bus o le diste un consejo o un abrazo es una retribución a nuestro trabajo. Cualquier logro de un muchacho de estos es como si fuera un nieto o un hermano de uno”.

El proceso con ‘Chamo’ Serna y Jairo Garzón se inició recorriendo canchas en los torneos Interligas para escoger el grupo que finalmente fue al Sudamericano.
“Fuimos a España y perdimos los cuatro partidos que jugamos contra Francia, Alemania, Inglaterra y Dinamarca. Fuimos a Japón y allá, de cuatro partidos perdimos tres: con Francia, Japón, y un equipo africano. Competir te da la posibilidad de poder crecer y ellos allí se dieron cuenta de la realidad que iban encontrar en la competencia”.
Reconoció que en Colombia creció en pleno Sudamericano. Los tres primeros partidos no los jugó bien y, si perdía con Paraguay, quedaba afuera del Mundial de Catar.
“Estos son jugadores que van a mantenerse mucho tiempo en el fútbol. Tienen capacidad, son perseverantes y constantes, con muchas condiciones y eso es lo que yo más valoro”.
Alex De Alba dice que no aspira a que lo monten en el carro de bomberos. Para él es suficiente sentirse a gusto con lo que hace y, si nadie le brinda un aplauso, no tiene problema en dárselo él mismo.